Tips para escribir

Tip N° 1

A todos nos cuesta escribir, ya sea al empezar, continuar, o finalizar un escrito. ¿De qué sirve este tip? Porque a menudo se piensa que escribir es un don que le pertenece a unos pocos (no confundir con el talento, que sí es de unos pocos). Son “resistencias a escribir”, y la cuestión es descubrir de dónde vienen.

Tip N°2

 

La asociación libre como base de la escritura.

(basado en el Capítulo I del libro Claves para escribir sobre psicoanálisis. Del primer borrador al texto publicado, p. 25)

Por lo general, cuando se tiene una idea del tema sobre el que se quiere escribir, se empieza por leer todo lo que otros escribieron sobre ese tema. Yo sugiero otra manera de empezar.

Cuando se escribe, las palabras se llaman unas a otras, como si tiráramos de la punta de un ovillo, del ovillo de la memoria. Los escritores, tan afectos como son a reflexionar sobre su oficio, dicen a menudo cómo se sorprenden de lo que aparece sin que lo piensen de antemano, cómo nacen los personajes, cómo se relacionan entre sí, cómo les despiertan ciertos afectos.

El pensamiento también se va enlazando, quizás de una manera más consciente, siguiendo las reglas de la reflexión, pero también del despertar de asociaciones.

Llegaremos así al primer borrador. Luego, de todo eso que se ha asociado, algunas cosas serán pertinentes y otras no. Será cuestión de apartar lo que no sirve, y revisar lo demás.

Recién entonces, cuando nos enteremos, en una reflexión personal y abierta a lo inconsciente, cuánto sabemos sobre el tema elegido (seguramente más de lo que creíamos) será el momento de leer la bibliografía, y de dialogar con ella.

Si utilizamos el camino contrario, nos perderemos entre tanta reflexión ajena y hasta puede suceder que pensemos ¿qué podré agregar yo, si todo ya está escrito por otros?

Tip N° 3

¿Qué tal si aprovechan el libro o el artículo que acaban de leer?

 

(basado en  Claves para escribir sobre psicoanálisis - Del primer borrador al texto publicado

p. 137)

Hacer una reseña de un  libro o un artículo es una excelente oportunidad para organizar un escrito breve y que tiene casi todos los componentes de un trabajo psicoanalítico.

Por lo general es muy bienvenida por las revistas científicas, que suelen publicarlas.  Si esto sucede, no olviden mencionarlas en sus currículum.

Les propongo que antes de empezar a escribir  una reseña,  escriban antes asociando sobre lo que leyeron, para enterarse de sus propias ideas sobre el tema. Trabajen esas ideas y recién entonces emprendan la reseña.

Un tip dentro de este tip: las reseñas no son simples resúmenes del contenido del texto, sino que, lo que las vuelve interesantes, es el diálogo entre las ideas del autor y las de ustedes.

Tip N° 4

Dar vueltas sin poder sentarse a escribir, nos pasa a todos (a los escritores profesionales también)
¿Qué hacer? Encontrarán más sobre las "resistencias a escribir" en la página 11 de "Claves para escribir..."

Tips para escribir

Las resistencias a escribir

(basado en el  libro Claves para escribir- Del primer borrador al texto publicado. p. 11 y siguientes)

"Resistencias a escribir" tenemos todos: escritores o simples escribidores, ninguno escapa a momentos de detención, de falta de ideas, o de problemas para expresarlas.

¿Por qué las llamo resistencias, tal como se habla de las resistencias en el tratamiento psicoanalítico?

Es que la palabra escrita, (tanto como la hablada) es uno de los lugares por donde se filtra lo inconsciente que habita en nosotros, y que se resiste a ser descubierto.

Los diarios íntimos, las cartas de otras épocas, así como ahora ciertos blogs, mails, y mensajes en las redes sociales, al mismo tiempo que se dirigen a otros, pueden esclarecer sentimientos e ideas de quien los escribe, en una serte de "elaboración a través de la escritura". Al leer lo que escribimos, si vislumbramos cuestiones inconscientes, es posible que dejemos de escribir.

Tal como dice Serrat:

Busqué, mirando al cielo, inspiración
y me quedé colga'o de las alturas,

por cierto al techo no le iría nada mal
una mano de pintura.
luego miré por la ventana y me fugué
con una niña que iba en bicicleta […]”[iv]

Puede ser que se nos dé por "fugarse con la niña de la bicicleta" o "evitar trabajar" demorándonos en preparar un café; tener una sensación de falta de ideas o lanzarse a tareas repentinas que se vuelven falsamente necesarias, como escribir gran cantidad de mails, ninguno de ellos urgente ni importante. [v]

Además, se suman otras angustias originadas en el superyó, el ideal del yo y la realidad.

Del superyó surgen los padres de la infancia, (en tanto figuras internas idealizadas que siguen actuando en nosotros) y frente a ellos aparece la desvalorización, de ahí el dicho frecuente de “no sé escribir”.  Es la clásica desvalorización del neurótico, (recordemos que todos somos un poco neuróticos) que nos conduce a estar convencidos de la supuesta insignificancia de nuestro escrito, o de nuestra falta de habilidad para expresar lo que queremos decir.

Freud agrega un caso típico de esta inhibición cuando dice: “el yo no tiene permitido hacer esas cosas porque le proporcionarían provecho y éxito, que el severo superyó le ha denegado sobre todo en el campo de las actividades profesionales”.[vi]

El ideal nos empuja a una perfección inalcanzable, y podemos quedar en desventaja frente a los escritores que admiramos y se nos esfumen las ganas de escribir, y pensemos para qué si total ya todo está escrito y mucho mejor.

Freud se aliviaba de estas exigencias compartiéndolas con Fliess, como cuando le escribió: “las tortuosas sentencias de mi libro de los sueños […] han herido cruentamente un ideal que llevo en mí”.[vii] O bien tratando de comprender qué le sucedía, escribiendo su autoanálisis, o la teoría, la clínica y como dijimos en las cartas.

Encontramos un ejemplo de esta “elaboración por medio de la escritura” en otra carta que le envió a Fliess, donde le dijo, refiriéndose a una dificultad que padecía por entonces: “la inhibición a escribir me parece destinada a impedir nuestras relaciones”.[viii]

Al encontrar el nexo entre la imposibilidad de escribir, mencionada en la carta anterior, y esta otra carta en que la liga a la relación con su amigo, pudo remontar su ocasional inhibición y continuar escribiendo.

Poder aceptar que todos nos tropezamos con las resistencias a escribir, buscar de dónde provienen, muchas veces conversando sobre ellas con interlocutores válidos y amistosos, y si son muy severas, consultar con un analista para descubrirlas, son algunos de los caminos posibles.

Referencias

[i] Julio Cortázar , “Diario de un cuento”, en Deshoras, Buenos Aires, Nueva Imagen, 1984.
[ii]
Sigmund Freud (1937c), “Análisis terminable e interminable”, O. C., Buenos Aires, AE, T. XXIII, p. 224
[iii]
Jean Laplanche y Jean Bertrand Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis, Labor, 1971.
[iv]
Joan Manuel Serrat, “No hago otra cosa que pensar en ti”, canción del CD En tránsito, Barcelona, Ariola, 1981.
[v]
Rosa Montero, La loca de la casa, Madrid, Alfaguara, 2003. (El título alude a la frase de Sor Juana Inés de la Cruz “La imaginación es la loca de la casa”).
[vi]
Sigmund Freud, op. cit., p. 86.[vii] Sigmund Freud, carta a Wilhelm Fliess Nº 114,  6-8-99, Madrid, BN, IX, p. 3625.
[viii]
Sigmund Freud, carta a Wilhelm Fliess Nº 66, 7-7-97, Madrid, BN,IX, p. 3576.