Robert Doisneau, fotógrafo

Robert Doisneau, fotógrafo

Robert Doisneau

Recuerdo que la tarde era ventosa y fría como corresponde al mes de junio y cruzando los parques, en el Centro Cultural Recoleta, en la Sala Cronopios, estaba la muestra de fotos de un cronopio de ley, Robert Doisneau, pero también, oh, felicidad, se reptían en un documental acompañadas por la voz del propio Doisneau que hablaba de él y de sus fotos.

TatuajeMe envolvía la voz de Doisneau, de un hombre sensible y bueno, con una picardía inocente, con el fondo de  las canciones parisinas, y los lugares, las caras, las calles reconocibles y me asombraron los tatuajes, que por entonces eran más bien señales de un mundo canalla, como el de la mano empuñando el puñal para matar o quizás mantener a raya la víbora que se trepaba y abría la boca, amedrentado quizás, como si quisiera tragarse el puñal.

Y estaban también los tugurios donde se reunían a beber, e ir tras las mujeres, como esa, inolvidable, que subía por la escalera con los tacos muy altos de sus sandalias de gamuza (y envuelta, quizás hiciera frío, en un chal que sin embargo abrigaba poco y detrás, el hombre, con su sobretodo y su paso pesado, que la sigue).
Prevert
Hay más tatuajes, y estaba el hombre totalmente tatuado, que los exponía para ganarse unos pesos, hasta que un día alguien se burló de uno de sus tatuajes, la ofensa lo hizo sacar un cuchillo y matarlo, y así fue que el hombre y sus tatuajes terminaron muriéndose en la cárcel.

Claro que también había retratos de sus amigos, ¡qué amigos! como éste, de Prevert, con los inevitables reflejos que el vidrio le agregó a mi fotografía.

Como pasa siempre que alguien escribe o fotografía dan ganas de vivir, y de imitarlos… Y esa vieja afición a medias olvidada.

 

 

Recuerdo que la tarde era ventosa y fría como corresponde al mes de junio y cruzando los parques, en el Centro Cultural Recoleta, en la Sala Cronopios, estaba la muestra de fotos de un cronopio de ley, Robert Doisneau, pero también, oh, felicidad, se reptían en un documental acompañadas por la voz del propio Doisneau que hablaba de él y de sus fotos.