Reseñas de libros

Comentario de "Nuestros miedos"-el juego de los poderes

 

Alegre Romano.

El primer  encuentro con un libro  tiene algo de ritual personal y al mismo tiempo, según pudimos comprobar  en un grupo de investigación sobre las dificultades de la  escritura psicoanalítica, realizado en la Asociación Psicoanalítica Argentina, ese encuentro suele tener un cierto recorrido que se inicia por la tapa, antes de ceder la tentación de dar vuelta el libro para ver la contratapa. Una vez hecho esto, se sigue con una serie de pasos que suelen ser aproximadamente los mismos.

Leer más...

La máquina des-escribir - El sujeto entre líneas

portada de

Natalia Neo Poblet y Guido Idiart (comp.) Pablo Fridman, Leonardo Leibson, Elena Nicoletti, Nieves Soria Dafunchio, Elizabeth Barral,  Claudia S. Lamovsky, Oscar Zack, y Gustavo Fernando  Bertrán.

Agradezco a Natalia Neo Poblet, y Guido Idiart, los compiladores, la invitación a darle la bienvenida a La máquina des-escribir, que inicia su camino, el de devolverle  con creces a sus autores los desvelos con que han sido escritos. El diálogo con los lectores está a punto de iniciarse, y estoy segura que pronto otros autores lo tomarán como objeto de estudio, para sus textos.

Leer más...

A 50 años de Rayuela

Portada de Rayuela

Cualquier momento es bueno para acordarse de Rayuela, leerla de nuevo o mejor aún, abrirla por cualquier parte pero, afectos a las celebraciones como somos, este es un momento especialmente propicio,  el de los 50 años de su aparición, sorpresa, encantamiento, revelación, suma de circunstancias para que un escritor cuasi desconocido encontrara su editor, y los lectoresdescubrieran una  novela entusiastamente distinta, apetecible, sorpresiva, como esos encuentros librados al azar entre la Maga y Oliveira, con que  empieza el Capítulo 1 (siempre que  uno sea un lector convencional,  “que se da citas precisas” o que “aprieta desde abajo el tubo de dentífrico”.)

Pero, si se es ese otro tipo de lector, que se parece a sus protagonistas, o que hace lo imposible por parecerse y “encontrar el otro lado de la costumbre” empezará “este libro que es a su manera muchos libros, pero sobre todo dos libros”, y seguirá  el tablero de dirección  propuesto por Cortázar, empezando a leer npor  el capítulo 74, que se convierte en primero, y el primero pasará  a ser el segundo, pero cuando llegue se encontratá que, de todas maneras, dice:

“¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo, de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas…”

El viejo y el mar, de E. Hemingway y El malestar en la cultura, de S. Freud

La casualidad me deparó leer al mismo tiempo El viejo y el mar de Hemingway[i] y El malestar en la cultura[ii], de Freud.

La lucha contra la Naturaleza, el desafío que en última instancia traerá tarde o temprano la derrota, que no impide que el riesgo sea asumido de todos modos, sumado a la emoción que me deparaba la lectura, donde sin haber conocido jamás la experiencia de la pesca, la tenía, junto a la incertidumbre, los días y noches lejos de la costa, el dolor lacerante de las manos y la espalda despellejadas por el correr del sedal. Estaba yo también ahí, con ese viejo que no contaba con otro recurso para no desfallecer que el de hablar de lo que iba sucediendo, o quizás por eso, porque lo ponía en palabras, me iba haciendo cargo de la expectativa, de la leve ilusión, del rehacerse con el resto de fuerzas que parecían ser las últimas.

Leer más...

Cartas a Los Jonquières, de Julio Cortázar.

Cartas Cortázar - Jonquières: reencuentro en el Museo Sívori

Cartas de Cortázar a Jonquières

 

Julio Cortázar le escribe a los Joquières, su amigo, desde París, Eduardo es poeta y pintor, y también le escribe a María, su mujer, a quien le debemos el hallazgo y la publicación de las cartas (Julio Cortázar - Cartas a Los Jonquières, Santillana, Buenos Aires, 2010).

50 años después, las obras de Eduardo Jonquières llegan al Museo Sívori de Buenos Aires, por un préstamo del Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de la Plata (Macla), su lugar de residencia.

Llegan de la mano de las cartas de Cortázar, el amigo entrañable, en una muestra que los reúne.

A mi vez, llegué a la muestra del Sívori, con la curiosidad de conocer la obra de quien fuera el destinatario de esa deliciosa colección de cartas donde Cortázar, con una frecuencias casi semanal, le cuenta con absoluta sinceridad y pudorosa reserva sus primeros momentos en París, sus vagabundeos por la ciudad, por museos y conciertos, así como el nacimiento de sus cuentos, lo que piensa acerca de ellos, y también cómo extraña Buenos Aires, aunque París le atraía tanto.

Con letra pequeña, sin dejar márgenes, en fino papel de avión para ahorrar franqueo, porque hasta unas estampillas desequilibraban su magro presupuesto de traductor, esas cartas pasaron a formar, no hace mucho, parte de un libro que volvió a unir sus nombres en la lejanía.

Leer más...