Sueños de verano
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Sobre Gloria

Gloria Gitaroff

¿Por qué esta página? Para que muchos más sepan de qué manera ayudo a escribir trabajos científicos, tesis, tesinas, TIF y demás escritos académicos de grado y postgrado que tantos sufrimientos ocasionan. Son "Las desventuras del conocimiento científico" (sí, como el título del libro de Klimovsky). Escribo desde siempre y, desde que tuve edad y conocimientos suficientes, también escribo sobre psicoanálisis.Como psicoanalista, además de mi trabajo en el consultorio, me interesa investigar las dificultades que aparecen a la hora de escribir. Como escritora de ficción, de ensayos o de notas para los medios, vivo esas dificultades todos los días.

Soy una lectora desordenada y ávida cuando leo literatura, y prolija y sistemática con los trabajos científicos, que leo porque sigo estudiando, y por mi habitual pertenencia a comités editores de revistas psicoanalíticas. Doy seminarios y acompaño a colegas y estudiantes a escribir. De la experiencia acumulada nació mi libro Claves para escribir sobre psicoanálisis - Del borrador al texto publicado y, según me dicen una y otra vez, les resulta de gran ayuda.  > LEER MÁS

Claves para escribir sobre psicoanálisis - Del borrador al texto publicado, Gloria Gitaroff                             
Letra Viva, 2010                                                                                                                                    Portada Claves para escribir sobre psicoanálisis

Contratapa:
¿Por qué a todos nos cuenta tanto escribir? ¿Qué clima se crea cuando se escribe con frases largas? ¿Hasta cuándo hay que corregir un escrito? ¿En qué se diferencia un escrito psicoanalítico o académico de uno literario?
De tales cuestiones (y de muchas otras) habla este libro, ya que escribir es formularse todo el tiempo preguntas sobre las que tomar decisiones pequeñas, acerca de si mejora el sentido una coma o un punto y coma, o decisiones grandes. De esas decisiones depende que un texto exprese cabalmente nuestros pensamientos.
Se trata de un libro útil, ameno y original, que enlaza con soltura el psicoanálisis y su clínica a la literatura. Les interesará a los estudiantes y a los autores con experiencia, ya que se propone como una práctica herramienta para tener a mano a la hora de escribir trabajos teóricos o historiales, viñetas, informes de supervisión, notas para la prensa o libros sobre psicoanálisis, y prepararlos de manera adecuada para lograr su publicación. Click en la tapa para leer más >

Sueños de verano

El idioma español, tan rico en matices, posee sólo una palabra para dos clases de sueños: el que es sinónimo de deseo, como en el tan conocido programa “Bailando por un  sueño”, y el otro, el sueño de la almohada.

Los dos son distintos como el día y la noche, pero también se parecen. 

Distintos, porque los del día pueden sustituirse, mejorarse o adornarse a voluntad y los de la noche no; nadie cuenta con un menú de sueños para hojear antes de irse a dormir.

¿En qué se parecen? Ambos son deseos, pero unos son francos, directos, reconocibles, mientras que en los sueños del que duerme, aparecen escenas en un “guión” que no muestra el deseo, sino que lo oculta, o lo “encripta”, según el lenguaje de las computadoras. 

Es importante conocer nuestros deseos, porque son la brújula y el motor de la vida; el germen de todos los proyectos. 

Los deseos del verano, los del día, empiezan con  las fiestas y la ilusión de que, por arte de magia, el nuevo año será mejor que el anterior, como un  cuaderno a estrenar sin arrugas ni borrones. Seremos felices y comeremos perdices los 365 días y no de vez en cuando.

Estos sueños pronto son desplazados por los de las vacaciones y sus proyectos, ¿me voy? y si me voy... ¿adónde? O bien me quedo, porque no puedo (o no quiero) irme... temas obligados de conversación ni bien se extingue la última cañita voladora.

Los que se quedan tal vez se sientan excluidos de los paraísos que la web les promete. Los que se van con la ilusión de “descansar”, no piensan en los trajines que por momentos traen consigo aun las más felices vacaciones.

Los chicos que vagaron durante el año cargarán en la mochila con los apuntes que, seguramente, quedarán ahí hasta el regreso. 

Algunos, junto con la pantalla solar lleven tal vez la ilusión de un amor que llamarán “de verano” aunque secretamente deseen que siga mucho, mucho más.

¿Y los sueños de la noche?

Quizás, siguiendo lo vivido durante el día, trascurran ellos también en escenarios veraniegos, porque los sueños son semejantes a los thrillers: en los sucesos en apariencia más inocentes pueden ocultarse las emociones más fuertes.

No faltarán tampoco en estos días de ocio y libertad los llamados sueños “típicos”, es decir como aquellos que nadie deja de soñar alguna vez, como perder la valija, o el avión, o estar a punto de ser tapados por una ola gigante: sueños que ocultan el deseo de sortear dificultades junto al temor de no ser capaces de ser lograrlo.

¿Y los sueños eróticos? Por descontado que no faltarán, estimulados  por la playa, el roce de la arena, el mar... las miradas prometedoras, antesala frecuente de romances. Mientras los romances no llegan, es probable que pueblen la noche y sean causa de despertares agitados.

Si para los “sueños” del día vale aquello de que soñar no cuesta nada, los sueños de la noche en cambio nacen a costa de deseos insatisfechos.

 Quien duerme junto al ser amado no lo sueña, le alcanza con abrazarlo.